ESPECIAL – Cuando quien cuida también reclama: lo que dicen las protestas en los hospitales

Son las tres de la tarde y termina el turno matutino en un hospital de especialidades de la Ciudad de México. En lugar de dirigirse a la salida, decenas de enfermeras, médicos y personal de apoyo cruzan la calle con pancartas. Una enfermera con quince años de servicio cuenta que, en su servicio, a veces hay que “pedir prestada” una bomba de infusión a otro piso o improvisar con material que no es el ideal. A unos metros, un residente que no participa en la protesta mira la escena con sentimientos encontrados: comprende el reclamo, pero también sabe que adentro lo esperan pacientes que no pueden esperar.

Escenas como esta se repitieron a inicios de octubre de 2026 en hospitales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), y según medios nacionales se extendieron a por lo menos una docena de estados. No es una columna para tomar partido; es una invitación a entender, con datos y serenidad, qué se está pidiendo, qué responde la institución y por qué todo esto toca de cerca a quienes nos formamos para cuidar a otros.

Qué se reclama

De acuerdo con los reportes, los trabajadores sindicalizados del IMSS (enfermería, medicina, personal administrativo, de mantenimiento e higiene) exigen un incremento directo de 10% al salario, frente al 2.9% al salario tabular que se acordó en la revisión salarial. También piden mayor abasto de medicamentos e insumos, contratación de más personal, mantenimiento de unidades y la revisión de aspectos de jubilación y pensiones.  Una consulta sindical, programada para el 14 de octubre, debía definir si los trabajadores aceptaban o rechazaban el incremento propuesto.

Qué responde la institución

El IMSS sostiene que la propuesta total es de 6.8%, integrada por 2.9% al salario tabular y 3.9% en prestaciones, y aclara que el incremento directo al sueldo base no equivale a ese 6.8%. Informó que sus hospitales continúan operando, incluidas urgencias y terapia intensiva, y pidió mantener libres los accesos para las ambulancias. Su dirección general señaló que modificar el régimen de jubilaciones requiere cambios legales que rebasan sus facultades. Las autoridades federales reconocieron las demandas e instalaron una mesa de diálogo.

Por qué esto es un tema clínico

Es tentador clasificar estas noticias como “laborales” o “políticas” y pasar a otra cosa. Pero la literatura sobre calidad y seguridad del paciente coincide en algo incómodo: la atención depende de las condiciones en que se trabaja. Los estudios sobre dotación de personal de enfermería, por ejemplo, han asociado mayores cargas de pacientes por enfermera con más eventos adversos, readmisiones y mortalidad hospitalaria. La falta de insumos obliga a improvisar, y el agotamiento acumulado se traduce en errores y rotación del personal.

La OMS y la OCDE han señalado desde hace años que México tiene menos médicos y enfermeras por cada mil habitantes que el promedio de los países de la OCDE. Contratar es necesario, pero también lo es retener al personal con condiciones que lo permitan.

Seguridad laboral: la otra mitad del debate

Cuando se habla de seguridad en el trabajo, solemos pensar en bioseguridad: guantes, cubrebocas, protocolos de punciones. Pero también incluye la seguridad física. La Cruz Roja documentó 160 incidentes violentos contra servicios de salud en México en 2024, desde amenazas y agresiones hasta secuestros y homicidios, con probable subregistro. Un servicio de urgencias sin control de acceso es un factor de riesgo que merece el mismo rigor con el que revisamos una receta.

Qué hacer desde donde estamos

Si usted es estudiante, interno o residente, conozca sus derechos y los canales formales para reportar carencias o riesgos: coordinaciones de enseñanza, comités de calidad y seguridad del paciente, comisiones de bioseguridad. Documentar con hechos (fecha, servicio, insumo faltante, consecuencia) es más útil que la queja general. Si ejerce de manera independiente o institucional, recuerde que dejar constancia por escrito de las limitaciones que afectan la atención es parte de la práctica profesional responsable, y protege tanto al paciente como al médico.

Para cerrar

La enfermera de nuestra escena volvió a su casa esa noche sin saber si habría respuesta. Al día siguiente, a las seis de la mañana, estaba de nuevo en su servicio. Quizá ahí está la paradoja que mejor describe a quienes trabajamos en salud: reclamamos mejores condiciones precisamente porque no sabemos dejar de cuidar.

Este 23 de octubre, Día del Médico, vale la pena preguntarse cómo se cuida a quienes cuidan. No hay respuesta única, pero la pregunta ya forma parte de la calidad de la atención.

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